La antorcha olímpica, símbolo internacional de paz y esperanza, entrará, esta vez sí, en el Nuevo Estado Olímpico de Tokio el próximo 23 de julio, marcando el comienzo de la XXXII Olimpíada de la época moderna. La capital de Japón repite como anfitriona más de medio siglo después con Tokio 2020: en 1964 acogió los primeros Juegos televisados en color y transmitidos en directo vía satélite para Europa y Norteamérica.

Seamos mejores juntos para el planeta y las personas

La sostenibilidad se aplicará tanto en el diseño como en la ejecución de los Juegos, y se aplicará en su triple vertiente social, económica y ambiental. En lo que respecta al ámbito medioambiental, el programa de Tokio 2020 incluye actuaciones en cuatro áreas temáticas: cambio climático, gestión de recursos naturales, medio natural y biodiversidad y participación, cooperación y comunicación. Con la puesta en marcha de las medidas contempladas en cada una de estas áreas temáticas, el comité organizador busca convertir a los Juegos de Tokio 2020 en los más sostenibles de la historia.

Unos juegos neutros en Carbono

Entre las medidas contempladas para reducir y evitar las emisiones de gases de efecto invernadero se encuentran el uso de fuentes de energía renovables en los lugares de celebración de las competiciones y en la Villa Olímpica, el despliegue de vehículos con motores de pila de hidrógeno e híbridos recargables, o el empleo de hidrógeno para encender la antorcha y el pebetero olímpicos.

Materiales sostenibles y residuo cero

Los Juegos de Tokio 2020 serán “residuo cero, poniendo en marcha medidas que afecten no solo a la gestión de residuos sino también a la fase de obtención y uso de los recursos empleados durante los mismos. Para ello, se recurrirá al alquiler de bienes o artículos frente a la opción de compra y se ha establecido un objetivo de reutilización o reciclaje del 65% de los residuos generadosdurante la celebración. Algunos ejemplos de este compromiso son:

Protección del medio natural y la biodiversidad.

Las actuaciones consideradas en esta área temática contemplan el empleo de especies autóctonas en el diseño de las zonas verdesasí como el respeto a los árboles existentes en las zonas de construcción de las nuevas instalaciones.

Otro elemento que el comité organizador no ha querido pasar por alto es el consumo de agua. Para hacer un uso eficiente de este recurso, se maximizará el uso del agua de lluvia y reciclada. Para reducir el consumo de agua de riego se instalarán céspedes seis veces menos demandantes en agua en comparación con los convencionales.

La ciudadanía japonesa: involucrada con el reciclaje por los Juegos

Las autoridades japonesas han visto en los juegos una oportunidad para involucrar a la ciudadanía en el reciclaje. Para ello, durante los años previos a la pandemia, se pusieron en marcha varios proyectos que pretendían concienciar a la ciudadanía.

A destacar el “Proyecto Medalla Tokio 2020” que consistió en una  campaña de recogida de móviles y residuos de pequeños aparatos eléctricos y electrónicos fuera de uso. Gracias a esta campaña, se consiguieron recuperar, aproximadamente, 32 kg de oro, 3.500 de plata y 2.200 de bronce que han acabado convertidos en 5.000 medallas recicladas para los atletas de Tokio 2020.

Que las autoridades japonesas hayan asumido el riesgo de organizar los Juegos es algo a destacar, teniendo en cuenta la pandemia mundial que aún estamos sufriendo. A la dificultad logística de coordinar un evento de este calibre hay que sumarle un estricto control sanitario para evitar contagios. Si además sumamos las medidas de sostenibilidad que hemos visto en este artículo, no podemos más que aplaudir y esperar que “seamos mejores juntos, por la gente y por el planeta”.

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